Arte y Cultura
Teminator Génesis o el regreso de Arnold

Por Lilian Carrasco
“Viejo pero no obsoleto”, parece el espíritu de esta nueva entrega de la famosa saga que llegó para convertirse en un clásico de la ciencia ficción cinematográfica, qué sería del cine sin el famoso Terminator, o sin la fuerza de Sarah Connor, sin duda alguna se trata de una historia que llegó para quedarse.[adsenseyu1]
Así recordamos que en 1984, un ciborg llegó desde el futuro. Se llamaba el Terminator. Donde se abordan la “familia disfuncional” y su historia de amor (donde Reese se enamora perdidamente de una mujer que no conoce a través de una gastada y vieja fotografía, además de todas las narraciones de John Connor sobre su madre), que James Cameron colocó en el centro de sus historias además de contar con los maravillosos Terminators, la aniquilación potencial de toda la raza humana, y el desarrollo de la famosa “resistencia”, un puñado de hombres valientes que pelearán por conservar su vida derrotando a las máquinas.
Las máquinas “inteligentes”
En esta nueva oportunidad de presentar la historia del famoso John Connor, líder de la Resistencia, los realizadores empiezan la película con el asalto final de los humanos que aún quedan contra las máquinas, dirigido por John Connor y Kyle Reese, en lo que podría ser el crepúsculo de la humanidad.
Aparentemente la historia trascurre como los fans la recordamos, la llegada de Terminator a Los Ángeles de 1984, pero pronto nos damos cuenta de que la historia se lanza por otras direcciones ofrece una versión interesante y fresca de la misma narrativa. Cuando John Connor, líder de la Resistencia humana, envía al sargento Kyle Reese de vuelta a 1984 para proteger a Sarah Connor y salvaguardar el futuro, un inesperado giro de los acontecimientos crea una línea temporal fracturada.
En la fecha actual de esta película, 2029, la Resistencia se recupera, y creen que han tomado Skynet, solo para descubrir que las máquinas han lanzado su propia versión de un sistema a prueba de fallos, la primera arma táctica de desplazamiento por el tiempo, enviando a un Terminator al pasado para matar a Sarah Connor, la madre de John, antes de que tenga ocasión de concebir y dar a luz al futuro líder de la Resistencia humana.
Ahora, el sargento Reese se encuentra en una nueva y desconocida versión del pasado, en la que se encuentra con aliados inesperados, como un nuevo Terminator T-800, el Guardián (Arnold Schwarzenegger), nuevos y peligrosos enemigos, y una nueva e inesperada misión: recomponer el futuro…

Las armas
Para las secuencias de 1984, el Guardián utiliza una Remington 1100. En 2017, va armado con Benellis M3 y M4, “hermosos fusiles que representan lo último en alta tecnología”.
Para el personaje de Sarah necesitaban un arma que funcionara como un rifle de francotirador que pudiera abatir a un Terminator a distancia, pero también exigía que fuera capaz de hacer saltar por los aires un camión blindado a corta distancia, pro eso se eligió una Barrett calibre 50, que es correcta para 1984.
Se calcula que en el plató de “Terminator Génesis» había alrededor de unas 500 armas, incluyendo las diseñadas especialmente, las de caucho y las réplicas, y las verdaderas piezas de colección de la época.
El otro Arnold
Al inicio de la cinta se existe una escena que nos causa extrañeza cuando el Arnold “mayor” conoce a su yo más joven en 1984, para este propósito se creó una réplica de silicona del soberanamente musculado y definido Schwarzenegger de alrededor de 1984, equipada con armadura de acero y unas articulaciones fisiológicamente verídicas, utilizando medidas y moldes faciales de la época del rodaje y el estreno de la película original.

T-800
Mike Manzel, de Legacy Effects, y otros artistas también trabajaron en la creación de versiones actualizadas del endoesqueleto del T-800 (el modelo del Terminator original). Se emplearon modernas técnicas de pintura y sustancias de conglomerado estructural (epoxias, resinas) elaboradas para esqueletos menos pesados, con efectos de superficie reemplazando el proceso de cromado del T-800 de 1984. El endoesqueleto final del ‘héroe’ tardó en ser completado un poco más de un mes por un grupo de unos 15 artistas, y contenía más de 260 piezas diferentes, todas ellas moldeadas a mano. Y gracias a avances como la impresora en 3D, se pudieron crear los duplicados de una manera más post-milenio. En vez de esculpirlas a mano, cada pieza salía de la impresora en 3D (algunas piezas se tardaron en imprimir unas 48 horas). Luego, se moldeaban, se recubrían de arena y se les sometía al proceso de acabado.
En pocas palabras una gran alternativa en el mundo de la ciencia ficción.
